el segundo año de residencia

marzo 22, 2008

Mi segundo año fue mucho mejor que el primero. Fue un gran cambio porque salí de la planta de interna y empezé a rotar por diversas especialidades como neurología, radiología y hematología hasta el momento. Fue un año de los grandes cambios. El jefe de la interna II, el legendario Dr. Perez Peña se jubilaba e integraba la interna II a la interna I. Mi tutor ahora iba a ser el Dr Fernando Saiz e iba a mepezar a rotar por todos los despachos de los diferentes adjuntos  de la interna I. También hubo un cambio en las guardias porque ya no iba a pisar la Sala A hasta finales de mi residencia e iba a empezar las guardias en la Unidad de Primera Asistencia (UPA). Este año me volví a presentar a la comisión de docencia y sorprendentement salí elegido…me estaba volviendo positivamente popular. Fue un gran año este 2008. El año en que Paola y yo hemos concebido un hij@ y Dios mediante seremos padres este mes de setiembre. Este año también será el año en que mi segundo año termine y empieze a ser un viejo R3 y quien sabe que otras cosas me pasará. Tal vez este año consigamos casa, vengan nuestros padres a España…lo que Dios quiera


el primer año de residencia

marzo 22, 2008

El primer año de residencia, como ya había comentado en un post anterior, fue un año de adaptación. Tuve que familiarizarme primero con el hospital, los procesos administrativos, la petición de pruebas, etc, etc. Lo mejor de todo fue que conocí muchísima gente. Primero conocí a los de mi servicio después a mis jefes de urgencias, residentes, enfermeras, auxiliares, pacientes, familiares, adjuntos de especialidades y mucha gente más. Todo el primer año estuve en el servicio de interna II. Me sorprendió la cantidad de pacientes con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica(EPOC) y Cáncer de pulmón. Mi primera impresión del exceso de consumo de tabaco se materializaba en toda la patología pulmonar que se vé en planta de interna y en urgencias. El cuerpo siempre pasa factura de todos los excesos que hacemos. Asi que me volví un experto en manejar broncoespasmos agudos y edema pulmonar en cardiópatas. En mi aprendizaje contribuyeron no solos mis adjuntos y residentes mayores sino también el buen criterio de algunas enfermeras. Es que la experiencia es fundamental en nuestra profesión. Asi que nada.

Otra aspecto que me sorprendió de la residencia fueron las vacaciones. Todo el mundo se toma muy en serio las vacaciones. Gracias a este nuevo aprendizaje pude hacer uso de mi derecho e irme a Roma con Paola por 2 semanas. Fue un viaje espectacular. Creo que nunca vamos a olvidar el viajecito que hizimos por Roma, Florencia, Venecia, Pompeya y el Vaticano. Sentí un especial sentimiento al estar en la tumba de Juan Pablo II. Lo recuerdo con mucho cariño cuando fue al Perú.

Y nada más que decir por ahora de mi primer año. También concurse comom delegado en la comisión de docencia pero era un desconocido y no alcancé los votos para serlo. Así que seguí conociendo gente, haciendo favores y recibiendo favores para saltar al siguiente paso de mi formación: mi segundo año.


las guardias

marzo 20, 2008

Algo que me llamó la atención de mi residencia fueron las guardias. Empezamos por hacer guardias de acompañantes y después nos lanzábamos a la piscina de las guardias de Sala A y de planta. Las guardias de acompañante consisten en que un residente pequeño acompaña a un residente mayor en las guardias y aprende el manejo en planta. Posteriormente, sin acompañante pero supervisado por un residente mayor, se empieza las guardias de planta y empieza la cosa a ser diferente. En mis primeras guardias de planta suprevisado, me resultaba sumamente vergonzoso tener que llamar a un residente mayor para que me ayude a resolver un problema. Siempre trataba de valerme por sí mismo y resolver la situación como podía hasta cuando ya no podía, en que tenía que llamar. Después entendí que era mejor llamar a mi residente mayor, aunque sea para informar de la situación o hacer preguntas aparentemente tontas pero importantes. Haciendo un retrospectivo, creo que debí llamar más y quemarme menos… pero aprendí un poco más a no desesperarme.

Las guardias de Sala A eran mucho mas sencillas. Agotadoras pero sencillas. Estaba siempre supervisado y prefería estar en los boxes más complicados. Tradicionalmente en sala A, el box 5 siempre ha sido el box de los borrachines o los abuelos con retención urinaria. Realmente no me gusta ese box pero aprendí a tolerar los olores que se ese box se desprende. Al final todo se resume en dos palabras: adaptación y paciencia


el inicio de la Residencia

marzo 20, 2008

El primer día que llegué al Hospital Clínico San Carlos para empezar la residencia me perdí. Me pareció un hospital tan grande lleno de pasillos, entradas, gente que iba y venía, escaleras…uff. La residencia ya habia empezado hacía una semana, por lo que debía adaptarme rápidamente para empezar el trabajo.

Me costó familiarizarme con la estructura y tuve varias veces que leer y releer el plano del hospital. Sabía que Pola Valles, amiga de promoción de Cayetano, ya había empezado la resi de interna en el Clínico 3 años antes, pero ubicarla sería mas difícil que encontrar mi servicio. Por ello decidí buscar a los que sería mis jefes y compañeros de penuria de 5 años (la residencia de interna dura 5 años). Mi primer contacto fue Arturo, R1 de neuro. Me guió por los pasillos de la cuarta norte (4N), que era la planta de la interna II. Allí conocí a los primeros jefes que eran Norma Tobares y Joaquin Buencuerpo. Me recibieron como un rey. Allí conocí a mis primeros compañeros de aventuras, adjuntos, residentes mayores, enfermeras, auxiliares, estudiantes. También conocí al jefe de servicio, el Dr Perez Peña. Al parecer, al empezar la residencia, ya me habían asignado un jefe que era la Dra Patricia Matamoros. Así que posteriormente la conocí y empezé a trabajar con ella y adaptarme a su forma de trabajo. Conocí también a mis residentes mayores Toño, Elena y Alvaro quienes varias veces me sacaron de apuros y me guiaron como un niño por los complicados procesos administrativos del hospital y los “trucos” que todo residente debe aprender.

Patricia Matamoros  es una excelente internista de carácter fuerte (ya conocido por todos) y muy exigente. Tiene la paciencia de enseñar y su criterio es el que todo residente aprender. Como toda persona tiene sus defectos (me revienta que llegue tarde) y hay veces que se equivoca como todos. Mi primer año fue un aprendizaje gracias a ella y por lo demás la pasé bastante bien. Me adapté rapidamente y logré hacer buenos amigos desde el principio. El “médico sudamericano”, como algunos me llamaban, empezaba su largo camino de residencia.


el matrimonio

marzo 20, 2008

Fué un 26 de marzo de 2006. Como se pasa el tiempo. Recuerdo los días previos a la boda. Los trámites que faltaban, las charlas prematrimoniales, la compra del traje, el alquiler del local del banquete, la compra de la tarta (se esquivocaron con los nombres en las cajas…algo tenia que fallar), la orquesta, el fotografo, el video, el coche, el coro, etc, etc. Gracias a todos nuestros familiares y amigos que nos ayudaron con las gestiones meses antes se concretó la boda en Lima y fué a lo grande. Nuestra alegria fue inmensa de que hayamos conseguido tanto apoyo y la boda la celebramos en Nta Sra de la Reconciliación en Camacho. Después de la celebración pasamos al banquete y empezamos bailando el Vals tradicional que me pareció una eternidad porque no sabía bailarlo pero nos defendimos gracias a las maniobras de Paola (y eso que tenia el vestido de la boda puesto). Al día siguiente viajamos a Paracas de luna de miel y pasamos una semana relajante al lado de la playa viendo a los lobos de mar y delfines y recorriendo el desierto iqueño (full ecológico). Quiero decir que esos dias fueron de máximo gozo y relajo porque sabiamos que después de semana regresariamos a España  a empezar la residencia, la razón de nuestro viaje a la madre patria.


España y el MIR

marzo 20, 2008

La razón de venir a España fue hacer el MIR ( un examen de 260 preguntas y que dura 5 horas) La primera vez que pisamos la Madre Patria nos sorprendió la cantidad de colillas que encontrabamos en el suelo. No era la teconología ni el desarrollo lo que nos llamó más la atención sino las colillas. Paola y yo nos sentimos abrumados por la cantidad de fumadores que encontrabamos por todas partes. Más tarde entendimos la razón de la alta prevalencia de EPOC y cáncer de pulmón. También nos sorprendió la cantidad de edificios que llenan las urbes y dan forma a las ciudades españolas (un claro contraste con los pueblos que se asemejan mas a la realidad que vivimos en Perú).  Todo esto lo apreciabamos tras los cristales del taxi. Cuando llegamos a la estación, lo que más nos costó asimilar fue le pago del taxi (no nos sorprendió porque ya nos habían adevrtido lo caro que son los taxis en Europa).

El primer destino que hizimos fue Guadalajara, a la casa de nuestros amigos Carlos y Monica y después buscamos alquilar un piso en madrid, el cual sería nuestro centro de operaciones para trabajar e ir a la academia CTO para prepararnos al MIR.

No fue fácil los primeros días. Adaptarse a la realidad, a las costumbres, al dinero, al lenguaje, papeleos, etc fue duro. El primer piso que alquilamos estaba en Villaverde. Era un piso de 70 metros cuadrados que no tenía ningún mueble. El pagar el alquiler y la fianza nos dejó al borde de la miseria.  Los pocos ahorros que teniamos se fueron en los colchones y la refrigeradora. Era crucial conseguir trabajo para sostenernos, pagar la academia y ahorrar dinero. Gracias a Dios conseguimos trabajo pronto y pudimos salir adelante y cubrir todos los gastos, incluido academia, alquiler, electrodomésticos, etc.

Compartiamos nuestro tiempo trabajando por las noches-mañanas, descansando y estuadiando en la academia por las tardes. Pusimos mucho empeño para lograr nuestro objetivo que era alcanzar una plaza MIR y finalmente lo conseguimos. Te da una satisfacción inmensa cuando terminas el examen. Es como si te liberaras de un gran peso. Después de dar el examen solo te preocupa una cosa: elegir el lugar y la especialidad.


Garibaldi 7

marzo 20, 2008

Ccuando regresé de mi paso por los States y empezé a trabajar en la dirección de investigacíon de Cayateno, aún no había conocido a Paola y como todos los que terminamos medicina no sabemos si quedarnos o irnos buscamos asgeurarnos con algo. Si lo de fuera no sale pues la posibilidad de hacer la residencia en Lima no se puede dejar. Así que para hacerlo el estado peruano nos obliga a hacer un año de servicio rural para el estado. Me parece particularmente injusto para un egresado de universidades privadas hacer el SERUM porque el estado no ha costeado nada de mi educación médica, pero claro, por el bien social esta bastante bien justificado…en fin

Me decicí, para no alejarme de Lima, hacer el SERUM en el “Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Peru”. Una de las mejores experiencias de mi vida. Debo decir que el cuerpo de bomberos de la bomba 7 me acogió como un rey. Era admirable ver como la Compañia realizaba sus labores y se distribuian las guardias para que siempre la ambulancia esté disponible a cubrir cualquier urgencia. Me entusiasmaba contar con gente tan bien preparada y los equipos que estaban siempre listos para cubrir a gente en desgracia. Al sonido de la alarma saliamos para cubrir las necesidades mas diversas y los cursos de PHTLS que nos impartian nos daba una mejor preparación. La mayoria de urgencias que cubriamos eran accidentes, crisis asmáticas, traumas. Nunca pude salir a un incendio porque no se presentó la oportunidad pero seguro la hubiera pasado mal porque soy asmático…en fin. La pasé fenomenal y agradezco todo el apoyo que me dio el cuerpo para formarme en primeros auxilios y PHTLS. En españa el SAMUR es quien se encarga de hacer las labores médicas lo cual implica un mayor nivel de especialización, dificilmente imitable en Perú.


el internado

marzo 20, 2008

Mi experiencia como interno fue mas rica en aprendizaje. El interno participaba en las decisiones del alto mando. Era el comando extratégico de l misión. Diseñaba el plan de trabajo, disponía de los recursos a ser utilizados, participaba en la terapeútica, resolvía problemas administrativos, médicos, sociales, amicales, psicológicos…en fin era la pieza clave de la integración entre el servicio, los pacientes, los familiares, el alto mando, las enfermeras, lso residentes, etc. Por ello tener un buen interno significaba la diferencia entre la vida y la muert, sobre todo ara un externo. Creo que no fui mal interno. No tuve que castigar a ningún extero y creo que me llevaba bien con todos, en la medida de lo posible claro. Mis rotaciones prediclectas fueron siempre medicina tropical y cirugia. Como interno también teniamos una rotación obligatoria que era la rotación rural.  En mi opinión era la mejor rotación. Yo elegí viajar a Chanchamayo, en la selva central (como se puede entender, la selva era mi lugar predilecto de investigación y estudio). Allí me di cuenta que los limeños somos privilegiados porque aunque hay hospitales públicas que tienen pocos recursos, en otros lugares hay peores cosas. Tuve la suerte de hacer el rural en el hospital de  Chanchamayo, un hospital de recursos muy básicos. No había UCI, ni gasometrias, ni analíticas bioquímicas, ni microbiología, ni ecografos, ni tomografos, ni anatomia patológica ni cirugias especializadas.  Habia lo básico: cirujanos, internistas, pediatras, ginecologos e internos. Uno tiene que improvisar y sacar recursos de donde sea para cubrir las necesidades de tanta  gente pobre. Fue también un lugar donde pude ver de cerca no solo la pobreza (que ya habia sentido antes en otros viajes) sino también la miseria humana no sólo por parte de pacientes sino de algún colega irresponsable. En situaciones como esas, creo que es mas que necesario poner un hombro y tratar de sacar adelante a los pacientes, cueste lo que cueste. Recuerdo como un paciente se murió porque un cirujano no se le daba la gana de ponerle el tubo de torax.

Esperiencias traumáticas también las tuve, como todos. Nunca olvidare un niño de 4 años que fue arrollado por un camión. Aún recuerdo su sufrimiento. Gracias a Dios falleció pronto porque no había mucho que hacer por El en esas condiciones y en ese lugar. Tampoco olvido un bebé de 3 años que falleció de un broncoespasmo severo. Tampoco de un joven de 15 años que vino en parada y no pude sacarlo de la parada. Los accidentes también eran habituales y vino una vez una decena de pacientes que habian sobrevivido a un accidente del vehiculo que los llevaba. Varios de ellos fallecieron en urgencias y otros fueron trasladados.

Pero no todo eran experiencias traumáticas. A pesar de todas las carencias, se podía hacer algo por los pacientes que agradecían con regalos o invitaciones a bautizos o fiestas. La gente era muy cariñosa y muy agradecida.

Chanchamayo es un lugar maravilloso. Sus paisajes son extraordinarios y cuando podiamos nos escapabamos a conocer los alrededores y gozar de las bondades de la selva. Particularmente recuerdo la escapada que hize a Pozuzo una antigua colonia alemana en la selva. Chanchamayo fue para mi el inicio de mi carrera propiamente, porque en esas condiciones ya podia tomar decisiones.


el externado

marzo 20, 2008

Hay dos años de mi vida que olvidé contar. Es que a veces los últimos recuerdos priman sobre los antiguos pero sería mezquino olvidarlos. Estos dos años fueron los dos últimos años de estudiante de medicina. En mi opinión los mejores años como estudiante. El externado era el año número 7 de carrera y el internado el número 8. Fuimos la última promoción en hacer la carrera en 8 años (que bueno que se haya recortado a 6 años porque terminabamos hechos unos abuelos). El externo de cayetano era un soldado raso. Obedecía las órdenes de los internos, residentes, adjuntos y hasta a veces de las enfermeras…era la última rueda del coche en la cadena de mando. Ejecutaba labores temerarias como espionaje (hacer historias clinicas), combate cuerpo a cuerpo (sujetaba a las histéricas o borrachos que venian a urgencia), maniobras de artilleria (extracción de sangre, colocación de sondas urinarias, rectales, nasogastricas, etc, etc), maniobras de alta especialización (ayudante de cirugía, partos, extracción de sangre a neonatos), mensajeria (llevaba las muestras al laboratorio, recogia las radiografias, hacia de celador, etc, etc).  Hacer de externo era hacer la tarea que nadie queria hacer. Algunos internos movidos más por  compasión que por responsabilidad ayudaban a los externos en sus labores. Era un gran gesto que era aplaudido entre los externos que retribuian tal ayuda mejorando la reputación de los internos. A mitad de rotación los externos ya sabían que internos eran buenos y eran malos. Dicha experiencia la viví un año, un año interminable pero lleno de experiencias que me sirvieron posteriormente para defenderme en mi internado. Mis rotaciones predilectas fueron medicina tropical y cirugia porque la cantidad de procedimientos que aprendí fue abundante. Ginecologia y pediatria nunca me llamaron mucho la atención, tal vez debido a la poca paciencia que caracteriza mi carácter. En fin solo tengo que decir que con los pocos recursos que contabamos haciamos lo que podiamos y eso era bastante. Desde mascarillas con los plásticos de los sueros hasta collarines de cartón….


Paola

marzo 20, 2008

Paola es, como se puede entender de mi post anterior, el nombre de mi esposa. La conoci cuando era externo de cirugia en el Hospital Nacional Cayetano Heredia. Es increible como el mundo da vueltas. Solo nos vimos en un par de ocasiones en la facultad y después en el externado, donde me impresionó su maravilloso carácter y bondad hacia mí. Creo que en aquella época recibí el primer flechazo pero un escudo llamado “timidez” me impidió sentir el dulce dolor del amor. No la volví a ver después de 3 años cuando yo trabajaba en la dirección de investigación de Cayetano. Esta vez ya no había escudos que me protegieran y el flechazo se hundió hasta el fondo (diría que me produjo un hemotórax). Después de ese encuantro todo cambió. Salimos, nos conocimos, estudiabamos juntos, buscaba cualquier pretexto para estar con ella y en menos de lo que pensé ya estaba enamorado y todos los días me daba un viaje de 1 hora ida y vuelta para llegar a su casa que estaba al otro polo de Lima (yo vivia en el Callao y ella en Santa Anita…vaya el viajecito que me hacía). En aquella época sabiamos que muchos amigos habían viajado a España a hacer el MIR para inciar la residencia y contaban que no estaa nada mal. Tuvimos que tomar una decision: entre apostar por Estados Unidos, donde tradicionalmente se viajaba para hacer la residencia y España, un nuevo lugar donde faltaban médicos y las condiciones de vida estaban mucho mejores. Nos decidimos por viajar y en el 2005 pisamos tierras españolas, listos ha empezar y apostar por el futuro. Gracias a Dios la decisión fue acertada, porque nos fue tan bien que al año siguiente nos casamos y este año espero mi primogénito. No digo que todas las cosas fueron color de rosa. Al pricipio cuesta muchisimo adaptarse a una nueva cultura, hacer nuevos amigos, estar lejos de la familia, etc…es duro pero dar el salto tiene sus recompensas. El que no arriesga no gana.


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