el internado

Mi experiencia como interno fue mas rica en aprendizaje. El interno participaba en las decisiones del alto mando. Era el comando extratégico de l misión. Diseñaba el plan de trabajo, disponía de los recursos a ser utilizados, participaba en la terapeútica, resolvía problemas administrativos, médicos, sociales, amicales, psicológicos…en fin era la pieza clave de la integración entre el servicio, los pacientes, los familiares, el alto mando, las enfermeras, lso residentes, etc. Por ello tener un buen interno significaba la diferencia entre la vida y la muert, sobre todo ara un externo. Creo que no fui mal interno. No tuve que castigar a ningún extero y creo que me llevaba bien con todos, en la medida de lo posible claro. Mis rotaciones prediclectas fueron siempre medicina tropical y cirugia. Como interno también teniamos una rotación obligatoria que era la rotación rural.  En mi opinión era la mejor rotación. Yo elegí viajar a Chanchamayo, en la selva central (como se puede entender, la selva era mi lugar predilecto de investigación y estudio). Allí me di cuenta que los limeños somos privilegiados porque aunque hay hospitales públicas que tienen pocos recursos, en otros lugares hay peores cosas. Tuve la suerte de hacer el rural en el hospital de  Chanchamayo, un hospital de recursos muy básicos. No había UCI, ni gasometrias, ni analíticas bioquímicas, ni microbiología, ni ecografos, ni tomografos, ni anatomia patológica ni cirugias especializadas.  Habia lo básico: cirujanos, internistas, pediatras, ginecologos e internos. Uno tiene que improvisar y sacar recursos de donde sea para cubrir las necesidades de tanta  gente pobre. Fue también un lugar donde pude ver de cerca no solo la pobreza (que ya habia sentido antes en otros viajes) sino también la miseria humana no sólo por parte de pacientes sino de algún colega irresponsable. En situaciones como esas, creo que es mas que necesario poner un hombro y tratar de sacar adelante a los pacientes, cueste lo que cueste. Recuerdo como un paciente se murió porque un cirujano no se le daba la gana de ponerle el tubo de torax.

Esperiencias traumáticas también las tuve, como todos. Nunca olvidare un niño de 4 años que fue arrollado por un camión. Aún recuerdo su sufrimiento. Gracias a Dios falleció pronto porque no había mucho que hacer por El en esas condiciones y en ese lugar. Tampoco olvido un bebé de 3 años que falleció de un broncoespasmo severo. Tampoco de un joven de 15 años que vino en parada y no pude sacarlo de la parada. Los accidentes también eran habituales y vino una vez una decena de pacientes que habian sobrevivido a un accidente del vehiculo que los llevaba. Varios de ellos fallecieron en urgencias y otros fueron trasladados.

Pero no todo eran experiencias traumáticas. A pesar de todas las carencias, se podía hacer algo por los pacientes que agradecían con regalos o invitaciones a bautizos o fiestas. La gente era muy cariñosa y muy agradecida.

Chanchamayo es un lugar maravilloso. Sus paisajes son extraordinarios y cuando podiamos nos escapabamos a conocer los alrededores y gozar de las bondades de la selva. Particularmente recuerdo la escapada que hize a Pozuzo una antigua colonia alemana en la selva. Chanchamayo fue para mi el inicio de mi carrera propiamente, porque en esas condiciones ya podia tomar decisiones.

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