Paola

Paola es, como se puede entender de mi post anterior, el nombre de mi esposa. La conoci cuando era externo de cirugia en el Hospital Nacional Cayetano Heredia. Es increible como el mundo da vueltas. Solo nos vimos en un par de ocasiones en la facultad y después en el externado, donde me impresionó su maravilloso carácter y bondad hacia mí. Creo que en aquella época recibí el primer flechazo pero un escudo llamado “timidez” me impidió sentir el dulce dolor del amor. No la volví a ver después de 3 años cuando yo trabajaba en la dirección de investigación de Cayetano. Esta vez ya no había escudos que me protegieran y el flechazo se hundió hasta el fondo (diría que me produjo un hemotórax). Después de ese encuantro todo cambió. Salimos, nos conocimos, estudiabamos juntos, buscaba cualquier pretexto para estar con ella y en menos de lo que pensé ya estaba enamorado y todos los días me daba un viaje de 1 hora ida y vuelta para llegar a su casa que estaba al otro polo de Lima (yo vivia en el Callao y ella en Santa Anita…vaya el viajecito que me hacía). En aquella época sabiamos que muchos amigos habían viajado a España a hacer el MIR para inciar la residencia y contaban que no estaa nada mal. Tuvimos que tomar una decision: entre apostar por Estados Unidos, donde tradicionalmente se viajaba para hacer la residencia y España, un nuevo lugar donde faltaban médicos y las condiciones de vida estaban mucho mejores. Nos decidimos por viajar y en el 2005 pisamos tierras españolas, listos ha empezar y apostar por el futuro. Gracias a Dios la decisión fue acertada, porque nos fue tan bien que al año siguiente nos casamos y este año espero mi primogénito. No digo que todas las cosas fueron color de rosa. Al pricipio cuesta muchisimo adaptarse a una nueva cultura, hacer nuevos amigos, estar lejos de la familia, etc…es duro pero dar el salto tiene sus recompensas. El que no arriesga no gana.

Escribe un comentario