Guardias de aprendizaje

Abril 22, 2008

Toda guardia es un aprendizaje.  Creo que siempre aprendemos cosas. Aprendemos de nuestros aciertos y de nuestros errores. Sobre todo de estos últimos.

En mi pasada guardia tuve la oportunidad de ver a dos pacientes en UPA que me enseñaron mucho.

El primero era un abuelo de 78 años que acudía a Urgencias por sensación de mareo sin giro de objetos que empezó hacía 2 días y de 30 min de duración sin volverse a presentar hasta la actualidad. Mi sorpresa fue entonces porque venía a urgencias. El paciente me dijo que si bien no tenía el mareo se sentía raro como si le diera miedo caminar por temor a caerse. Dichos síntomas eran bastante inespecíficos y no pude extraer mas detalles de la dolencia del paciente. Mi primera impresión fue que se trataba de una tontería al ver al paciente que caminaba y hablaba y se movía sin dificultad. La historia definitivamente no me ayudaría a aclarar la situación así que le hize un examen físico completo. Me llamó la atención de que el paciente estando sentado se inclinaba hacia el lado izquierdo. Al colocarlo nuevamente en posición recta se iba lentamente inclinando hacia el lado izquierdo. El paciente, claro, no me sabía explicar porque hacia eso. Al levantar sus brazos noté una discreta claudicación del brazo izquierdo y la diadococinesia y dismetrai era desastrosa en en lado izquierdo. Ya tenía una excusa para pedirle un TAC. Lo que nunca me esperaba es que el TAC mostrara una hemorragia subdural con importante acción de masa, desviación de la linea media y mi consecuente asombro al ver a mi paciente tan tranquilo. El neurocirujano se lo llevó a sala de operaciones a realizarle un drenaje… y yo que pensaba darle de alta…

El segundo paciente era una mujer de 38 años con dolor abdominal severo. Le dolía tanto que no podía tumbarse lo cual me recordó mucho una mujer que había visto en urgencias por embarazo ectópico. A la exploración el abdomen estaba en tabla y el jefe de la urgencia a parte de la anlítico pidió la respectiva radiografía. El diagnóstico lo dió la radiografía de tórax, mostrando un pneumoperitoneo. La paciente fué de inmediato a sala de operaciones y la cirujana me contó que era una úlcera péptica perforada. Y yo que pensaba que era una peritonitis. El abdomen es una caja de Pandora.

Bueno, pues nada mas por hoy. Seguro que escribiré más sorpresas hasta que termine mi residencia y seguro que serán varias.


La muerte

Abril 22, 2008

La muerte para un residente es un tema que al principio es difícil de afrontar. Muchos residentes tienen tan buena relación con sus pacientes o piensan que el manejo médico es tan bueno que se olvidan de que la muerte puede visitarnos en cualquier lugar, circunstancia, tiempo, persona. Nos cuesta aceptar la pérdida de pacientes que van bien con el tratamiento o pacientes jóvenes que uno remotamente piensa que pueden ser la próximo víctima de la muerte. Muchos pacientes ancianos que sufren las consecuencias de una enfermedad crónica y desgastante esperan en la muerte la libertad y el alivio de una vida que está siendo un sufrimiento diario. Creo que los residentes de oncología pueden dar testimonio de esta situación en pacientes con enfermedades terminales.

Mi primer contacto con la muerte fue la pérdida de mi abuelo cuando era niño. En esos tiempos no pensaba en la muerte como ahora pienso de ella. A mi escaso entender (o como me lo habían explicado) solo entendía que mi abuelo ya no estaría con nosotros fisicamente nunca más. Era muy niño y tampoco entendía nada de eso. Sólo me apenó no poder ver más a mi abuelo. 

Durante mi infancia y adolescencia asistía a funerales de familiares que muchos de ellos no tenían nada que ver conmigo por lo que la muerte siempre fue para mi el gran enigma. Parecía que estaba ahí sin estarlo y que pasaba al lado nuestro sin tocarnos. extraña sensación. Pero llegó el día en que me dió el golpe que tantas veces había visto en otros sufrir y que ahora me tocaba vivir: la pérdida de mi abuela. Mi abuela era una persona maravillosa, exigente, disciplinada y tenaz. Nos daba a mi hermano y a mi buenos consejos, claro que algunas veces me resultaba sumamente pesada pero que abuela no lo es, no?. Tenía muchísima fé en Dios y me enseñó oraciones que recitábamos juntos. Fue mi primera maestra y de alguna manera contribuyó a que me formara en el hábito de la lectura, acompañándome a la biblioteca nacional y haciéndome leer y memorizar poemas. Está de más decir que uno de sus objetivos primordiales fue que memorizara la tabla de multiplicar sin contar con los dedos, mérito enteramente suyo. Después de ese duro golpe las cosas nunca fueron iguales. Mi gran maestra y protectora se fué sin decir adiós y mi corazón se fue volviendo un poco impermeable a la muerte.

En la facultad, en las clases de disección de anatomía me asqueba tener que respirar el formol y el olor  de los cadáveres pero esta vez la muerte contribuía a mi formación como estudiante de medicina.

Como externo e interno sentí el paso de la muerte al perder a muchos pacientes por quienes no podíamos hacer mucho. Sin embargo ese paso nunca fué una confrontación directa. Tal vez nuestro corazón se va endureciendo e impermeabilizando al sufrimiento ajeno. Me imagino que también es un saludable egoísmo porque si sufrieramos por cada muerte sería una paliza de golpes que no podriamos soportar.

Ahora, en España me doy cuenta que la mayoría de las pérdidas son abuelos con muchas patologías. La mayoria son enfermedades crónicas y dadas las circunstancias no hay mucho que se pueda hacer. La edad pasa factura y los vicios también.

Dado que la medicina tiene sus limitaciones y que es tan imperfecta como los hombres no nos queda a los médicos otro remedio que aceptar a la muerte como lo que es: una parte más de nuestra compleja dualidad. 

No me queda mas que recomendar a los médicos y especialmente residentes que llamen al capellán más seguido ante la visita próxima de la muerte, no vaya ser que nos pille desprevenidos y el golpe sea más fuerte de lo normal.


Los nuevos residentes

Abril 20, 2008

Ya se acaba mi segundo año de residencia y se vienen los nuevos residentes. Como el año pasado, hay una serie de charlas informativas y un curso de urgencias bastante completo. Recuerdo que cuando entré en la residencia no tuve la oportunidad de recibir la charla porque empezé la residencia con un retraso de 2 semanas. Asi que la escuché cuando era R2. Es curioso ver la cara de asombro de algunos residentes pequeños al estar en las charlas. Esa cara algunas veces cambia de expresión al de agobio cuando se empiezan las guardias en sala A y esas mismas caras cambian a una expresión de pánico cuando empiezan las guardias de planta. A todo esto debo aconsejar a los pequeños que las urgencias siempre han sido las mismas y los residentes siempre pasan por lo mismo. El que mejor se adapta es el que t¡mejor sale parado de la experiencia. Algunas residentes sueltan las primeras lágrimas cuando se ven agobiadas por el estrés de las urgencias. Mi mejor consejo es que pidan ayuda y llamen a los supervisores porque comerse el marrón solo no vale la pena.

Siempre existe una gran expectativa por los residentes pequeños. Lo importante para los residentes mayores, por lo que he visto, es saber que tipo de personalidad tiene el pequeño. Esto se resume en lo siguiente: cuan trabajador, inteligente, eficiente, emprendedor, socialmente aceptable y comprometido con el equipo puede ser un pequeño. No importa que sepa mucho, porque lo que no sabe lo aprenderá

Lo que un pequeño espera de sus residentes mayores es cuan trabajador, inteligente, planificador, socialmente aceptable, paciente y docente puede ser. Los dos últimos creo que son vitales para el pequeño porque gran parte de lo que aprenda se lo deberá a sus residentes mayores.

Mi mejor recomendación para un residente pequeño es que aprenda todo lo que pueda, trabaje todo lo que pueda y pregunte o pida ayuda siempre. Nadie nace sabiendolo todo y para reconocer que no sabemos algo hay que tener un poco de humildad y tener la disposición de aprender. Un consejo aunque sea de un conejo.


Familiares

Abril 19, 2008

Este post merece una consideración especial para todo aquel que inicie la residencia. Los familiares pueden ser un dolor de cabeza para un médico residente. Lamentablemente tengo que decir que la medicina en este país ha degenerado a un servicio más de usuarios y prestadores de servicio. Si Gregorio Marañón estuviera vivo creo que estaría asqueado de como tratan a los médicos algunas personas que piensan tener derecho a que se les ofrezca un “buen servicio”.

En estos cortísimos 2 años de residencia he visto familiares demandantes, sobreprotectores y algunos amenazantes. No faltan los malcriados, majaderos, irónicos, irresponsables, incrédulos, etc, etc, etc. Paso a mencionar algunos ejemplos:

El familiar demandante: es el típico familiar que demanda atención VIP a toda hora y a cada instante. Quiere una habitación única para su familiar (en el clínico eso es casi imposible), quiere que los médicos de guardia estén enterados de toda su historia por lo que el familiar al venir por la tarde exige que se le informe por la tarde de todo lo que se ha hecho y de todo lo que se va hacer y por su puesto la fecha del alta. No olvidemos que este tipo de familiar demanda que el médico esté dispuesto a contestar a toda hora todo lo que se le ocurra y las cosas que se le ocurren a los familiares…una vez un familiar exigia que se le informe por qué le pusimos a su paciente las gafas nasales. Será por que le faltaba el aire?…Entiendo lo de dar información pero los médios no podemos estar brindando información todo el tiempo por varias razones. La sobrecarga laboral depende del vomunen de paciente. En el clínico la media de pacientes es de 15 a 18 pacientes y por las mañanas creo que mis colegas coincidirán conmigo que nos falta tiempo para cumplir con todo lo que tenemos que hacer como pasar la visita, informar a los familiares, hacer las historias y/o evolutivos, hablar con especialistas, hacer informes de alta, hacer los tratamientos, pasar visita a los periféricos, ir a las sesiones clínicas, etc, etc, etc. Si bien el tiempo no es suficiente creo que el momento destinado a hablar con los familiares es un tiempo de mutuo diálogo e intercambio en el que nosotros debemos ser receptivos a las inquietudes del familiar pero de ninguna manera convertirnos en una oficina de reclamaciones que satisfagan las demandas del familiar.

El familair internet: es el tipico sujeto que lee su correo electrónico todos los días por las mañanas, antes o después del desayuno, mira la cartelera del cine en internet, mira la lista de restaurantes por internet, mira el callejero o el google map para buscar direcciones, compra por internet, mira sus cuentas por internet, se baja canciones por internet, hace busquedas en google y se siente muy bien de encontrar todo lo que busca agradeciendo las bondades del google. Cuando se le presenta un problema acude a internet (algunos buscan novia e incluso consejos de amor…por internet) y cuando tiene a su abuelo con insuficiencia cardiaca y fibrilacion auricular cruza hábilmente las palabras Insuficiencia y fibrilación. Al día siguiente en la visita pregunta: “Mira, he buscado que la insuficiencia cardiaca se trata con digoxina y que la heparina puede hacer que sangre, sabes? Creo que deberías darle a mi abuelo Digoxina porque no va bien y suspenderle el clexane porque puede sangrar, sabes?” O sea que la medicina se resume en una receta de cocina que me bajo del google y que si a alguien le va bien pues debería ir bien con todos…O sea soy un pobre ignorante desactualizado que no ha considerado que la insuficiencia cardiaca se trata con digoxina y que someto a un riesgo innecesario el anticoagular…Tratar de explicar al “familiar internet” 6 años (en mi caso 8 años) de medicina en pocos minutos es un caso perdido. Lo mejor en estos casos es decir: “Señor(a), con el debido respeto, no me tutee y entiendo su preocupación pero estamos evaluando el mejor tratamiento”

El familiar vacaciones: es aquel familiar que le pilla llevar a su paciente durante los meses de julio-agosto y quiere dejarlo en el “Hotel San Carlos” donde tendra servicio a la habitación las 24 horas del día con asistencia médica personalizada, incluido en el precio (el cual sabemos es gratis porque todos los contribuyentes lo pagamos). Solo agregar que este familiarse larga a pasar sus vacaciones y deja a su paciente a nuestro cuidado, desentendiendose hasta su regreso, cuando tiene el morro de convertirse en un familiar demandante.

El familiar trabajador: es aquel que por alguna razón sobrenatural no puede pedir permiso por las mañanas para hablar con los médicos y demanda que por las tardes, cuando puede venir al hospital, se le informe de lo que le pasa a su familiar, cuando todos sabemos que esta de guardia alguien no relacionado con el paciente.

El familiar conflictivo: es aquel acostumbrado a poner reclamaciones a todos y en todas partes. Es el familiar que no está contento con nada ni con nadie. Imagino que si pudiera poner una reclamación por estar estreñido lo haría. No está satisfecho con nada y amenaza con las únicas armas que tiene que es la intimidación. De esos hay muchos y sobretodo abundan en urgencias. Quién no se ha topado con uno de estos sujetos que quiere prevalecer y pisotear a todos.

Estos son algunos perfiles de familiares que me han dado problemas en mi cortísima experiencia como residente. Con esto no quiero decir que todos son así. Hay familiares muy respetuosos, inteligentes y comprensibles que saben valorar nuestro trabajo. Esos son contados con los dedos de las manos y estimulan a seguir trabajando por los pacientes. Son la otra cara de la moneda. No todo es malo por supuesto. Aqui también tiene mucho que ver la relación médico-paciente que es fundamental. Si nosotros mismos no somos empáticos, la relación con los familiares será un desastre. O sea, muchos de esos familaires son también producto de nuestra propia irresponsabilidad. Aunque hay algunos que lo son por naturaleza.


Gajes del oficio

Abril 15, 2008

Titulo este post a propósito de algunas situaciones divertidas, emocionantes y algunas veces agobiantes que me ha tocado vivir como residente en España.

Divertidas hay muchas, como las veces que me toca estar en UPA (unidad de primera asistencia) y me toca ver a pacientes en urgencias con las siguientes historias: “Doctor tengo un dolor de tripa de tiempo atrás (al preguntar son 7 meses de evolución) y me dije que de hoy no pasa” Claro, son 7 meses de dolor post-prandial asociado a flatulencia y tenia que venir el día que estaba de guardia para contarme el rollo de que no pudo ir a su médico de cabecera porque no le apetecia…

Otra situación que me parece divertida es que muchos pacientes al preguntar por la analitica que se les toma en urgencia preguntan: “¿Doctor y el colesterol?”. Como si la Urgencia fuera la consulta del médico de cabecera. Es que creo que muchos pacientes piensan eso y por eso la Urgencia se satura y estamos atendiendo a las 18 horas o mas a un paciente que viene a las 13 horas. Con razón se quejan de que la seguridad social es una mierda.

No faltan los pobres vagabundos que llegan a urgencias en invierno simulandon cualquier cosa para pasar al noche en urgencias donde encuentran abrigo y cobijo. No tengo problem en que los vagos vayan a pasar la noche en urgencias porque entiendo que el frio es terrible en madrid pero que no me cuenten historias porque la mayoria me las se. Aunque nunca se sabe. Una tarde me llegó a la UPA un vagabundo que acostumbraba a dormir en el aeropuerto y que venia poruqe no podía caminar. Llegó traido por una ambulancia con una maleta con su ropa porque me decía que no podía valerse por sí mismo si no podía caminar y quería que lo internen o lo lleven a algún albergue. Estando en la silla de ruedas le pedí que se pusiera de pie. Me sorpendió el dolor que le producía incorporarse y al inicio pensé que simulaba para que lo ingrese. Al lograr a duras penas, por mi insistencia, que se pusiera de pie, descubrí un hematoma en la cara interna de su muslo derecho. La pregunta era obvia: ¿como se había hecho ese hematoma? El paciente me confesó que hacía una semana, al pasar la noche en un cajero, entraron unos delincuentes al cajero y le dieron una paliza. El paciente se quejó toda la semana de dolor en la pierna derecha y un dia antes de que lo viera, fue a un hospital por dolor donde le realizaron una radiografia y le dieron de alta. Le pedí una analítica y una radiografia de pelvis y le dije al celador que primero lo lleve a rayos porque si se empieza por la analitica, el celador se lleva a otros pacientes y puede pasara mucho tiempo hasta que regrese (ya conozco a mi gente). El paciente no regresó de rayos. El técnico al hacerle la radiografía se lo comunicó de inmediato al traumatologo y me fue a buscar para perdirme información del paciente porque tenia una fractura desplazada de cadera derecha y se iba a quedar ingresado con los traumatólogos. Las cosas no son siempre las que parecen.

Las gestantes que no son gestantes son otra historia. Una vez atendí una niña de 16 años (aunque quieran parecer mayores son niñas y actúan como tal) colombiana que venía por dolor abdominal. La pregunta de ley que siempre se hace (y no ser por que carajo la hacemos porque la respuesta siempre es la misma) es : ¿hay alguna posibilidad de que este embarazada? La respuesta esperada es: “no doctor, claro que no”. Algunas veces se reponde por lo siguiente: “doctor nos cuidamos” o “siempre usamos el preservativo o la pildora”…etc, etc. La respueta de esta niña fué “no porque ya no tengo pareja y mi fecha de ultima regla fue hace una semana”…que sospechoso no?. Le pedí una beta hCG y estaba por los cielos. Diagnóstico: gestante despistada. La llevé a ginecologia.

Mi otra despistada estrella fué una chica de 32 años, dominicana que venía por dolor abdominal. Esta chica no era como la otra. Realmente se le veía en mal estado general, diaforetica y tenía un abdomen en tabla. Me dijo la respuesta esperada a la pregunta de siempre: “no doctor hace una seman tuve la regla y nos cuidamos con preservativo”. Le pedí una beta hCG y le pedí a la cirujana que le hechara un vistazo. Al valorarla la cirujana me refirió que se lo llevaba a sala porque tenía un abdomen quirúrgico. Llegó la beta que estaba por los cielos y la llevamos de inmediato al ginecólogo con el diagnóstico de sospecha de embarazo ectópico el cual fué confirmado posteriormente en sala de operaciones.

Una experiencia realmente estresante fue una guardia de sala B. A veces pienso que el estrés llama a mi puerta. Ya me han dicho que mis guardias son malas y que tengo mala suerte porque atraigo pacientes “complicados”. Para los que no saben cómo son las guardias de Sala B paso a explicarlo a continuación. En el Clínico tenemos una Sala B que es una sala de observación, en la que pasan pacientes de Sala A (sala de agudos  lentos) o de la Unidad de Primera Asistencia (UPA) que en otros hospitales llaman sala de rápidos (porque son pacientes que no están graves y prefieren ir a urgencias en vez de ir a sus médicos de cabecera, haciéndonos perder el tiempo y contribuyendo a que pacientes realmente mal la pasen peor en urgencias esperando que se les atienda o esperando el resultado de analíticas). Los pacientes que están en la Sala B se les da de alta o pasan a planta. La otra paticularidad de la Sala B es que la guardia empieza a las 15:00 horas y termina a las 8 del día siguiente, pero tradicionalmente no llaman desde las 00:00 horas por lo que son 8 horas en que se puede descansar con la tranquilidad de que las enfermeras no llamarán (a no ser que ocurra una catastrofe). Ese día llegué a las 15:00 horas y el adjunto se iba a comer. Esa mañana había sido especialmente liada para el adjunto y había tenido que dar altas y pedir analíticas y le quedaba aún trabajo. A las 15:30 horas un paciente empezó con dolor abdominal y fuí a valorarlo. Todo estaba bien hasta ese momento. El paciente refería un dolor abdominal muy intenso en mesogastrio tipo pinchazo irradiado a espalda de severa intensidad y asociado a hipotension: 80/0, diaforesis, pálidez. Le pedimos una analítica le pasamos hemoce y salino y remontamos la tensión a 90/40 y le pedí una radiografia de abdomen y torax. Mientras tanto me leia su historia, descubrí que este paciente habia ingresado con una historia de 7 dias de dolor abdominal. Parecía extraño que empezara con más dolor e hipotensión. Le hizimos la radiografía y no se veía el psoas izquierdo. En uno de los informes de un ingreso pasado se mencionaba el antecedente de aneurisma abdominal. Creo que el diagnóstico ya estaba cantado. Llamé al laboratorio para que me diga la Hgb y había caido de 9 a 5 por lo que llamé inmediatamente al radiólogo para solicitar un TAC de abdomen con la sospecha de aneurisma roto. Mi adjunto ya había llegado y  lo pasamos corriendo al TAC. El diagnóstico se confirmó y pasó a UVI y después a sala de operaciones. El que me diga que Sala B es siempre una guardia tranquila no le creo.

En fin, hay muchisimas más anécdotas que contar y conforme vaya pasando el tiempo estoy seguro que habrá más gajes que contar.


mi hij@

Abril 14, 2008

Empiezo este post con un sencillo reconocimiento a todas las madres y padres del mundo. Definitivamente lo que escuché de otros decir acerca de que un hij@ te cambia la vida es la pura verdad.

La beta-hCG de Paola solo confirmaba nuestra feliz sospecha de que ibamos a ser padres. La noticia me pilló de guardia y fui el hombre más feliz del mundo. Desde ese momento todas nuestras acciones son pensando en nuestro hij@. Incluso adelantamos el plan de hipotecarnos solo por el/ella. Aun no sabemos que será (hijo/hija) pero solo le pedimos a Dios que nazca sano y que no haya complicaciones en el parto que es lo que nos preocupa. tal vez nuestra profesión nos hace pesar en hechos catastróficos que vemos en nuestra profesión. Esto es el sindrome del “médico enfermo”.  Tan solo por ser medico uno puede pensar que un catarro puede ser una neumonia o tbc. La verdad que pienso que somos un poco exagerados porque pensamos que todo es posible en medicina y que lo peor nos puede pasar…la gran mayoria de las veces no es asi. Asi que no hay otra reflexión mas que tomarlo con calma y seguir adelante.

Se me ocurre una pequeña reflexión acerca de la natalidad. Desde un puntop de vista racional tener un hijo es una locura. Para una joven pareja el tener un hijo significaría una gran inversión de tiempo y dinero. Los hijos requieren un cuidado absoluto desde el principio y gastos de manutención lo cual para una pareja significa menos tiempo de viajes o vacaciones, menos dinero para comprar caprichos personales, etc, etc. Muchos ven a los hijos como una carga insalvable o un destino inexorable, a ser esclavos de la maternidad/paternidad sin recibir nada a cambio (me refiero desde un punto de vista practico-mundano-racional). Por todo esto tener un hijo es una locura para un apareja joven. No he mencionado el sacrificio profesional que implicaria. La crianza de los niños implica tiempo que no puede ser usado para hacer la residencia, hacer guardias, avanzar la tesis del doctorado, etc, etc. Aplazar la maternidad/paternidad es una opción lo cual a veces se mantiene hasta una edad en que la maternidad cambia de nombre por el de infertilidad, alto riesgo obstétrico por madre añosa, etc, etc. Hay otros que sencillamente dejan pasar el tiempo porque se sienten felices como están, sin compromisos, follando con los que quieren, cuando quieren y como quieren, sin nada ni nadie que los ate porque se sienten bien asi, porque les apetece estar así, porque mola conocer gente así…

Creo que de toda esta reflexión se entiende lo que quiero decir. Que para el mundo, los que nos embarcamos en esta aventura hemos trocado la razón por la locura y en esta aventura quijotesca solo nos depara el sufirmiento y sacrificio. Sin embargo existe un bien supremo por encima de esta locura mundana que es el amor y por amor nos sacrificamos y por amor somos padres y por amor nos comprometenos con una persona para amarla hasta el final de nuestros dias y serle fiel en todo.

En esta dulce locura nos descubrimos más humanos e hijos de Dios (para los creyentes) y compartimos de alguna forma, el milagro de la creación al ser los instrumentos de la vida de otra persona completamente distinta a nosotros. Amamos a nuestr@ hij@ desde antes que nazca y lo anhelamos cada día más.

Para nuestr@ hij@: “Hasta hoy son 16 semanas y sabemos que ya tienes una misión en este mundo porque Dios ha permitido tu concepción. Tu nacimiento será el día más feliz de nuestras vidas porque tu origen es un milagro. Estas destinado a amar porque del amor fuiste creado y serás feliz como nosotros cuando puedas ofrecer tu corazón a quien merezca recibirlo.”


2008, un año de cambios

Abril 14, 2008

Quisiera escribir acerca de los cambios que me han ocurrido este año. Además de superar el miedo inicial y el tedio posterior a las guardias de planta y de UPA he estado rotando, como R2, por los servicios de neurología, radiología, hematología y ahora en nefrología. Me he llevado una muy buena impresión de todas ellas y he conocido gente muy maja que ha tenido mucha paciencia para enseñarme muchas cosas. Ya hablare por separado de cada una de ellas. Solo mencionar que mi rotación de nefrología en el Hospital Ramón y Cajal está siendo muy productiva.

Pero el mayor de todos los cambios de este año ha sido la concepción de nuestro primer hij@. Ha sido una bendición y desde que nos enteramos la noticia lo anhelamos y lo amamos. Debo confesar que me he vuelto mucho mas creyente de lo que era antes acudiendo a misa y rezando mucho mas de lo que antes lo hacia.

Este año debo decir que probablemente podamos conseguir nuestro primer piso hipotecado. Eso también es un dolor de cabeza pero, pensando en el futuro, es una necesidad. En Madrid, los precios de alquiler son tan altos que conviene hipotecarse y pagar lo mismo, con la garantía de que al final de terminar de pagar por los años de hipoteca, el piso será tuyo. Pero como la mayoría de las cosas, tiene su parte buena y su parte mala. la mala es que el piso no será tuyo hasta terminar de pagara todos los años de hipoteca, que en la actualidad, duran en promedio unos 20 a 30 años. O sea que si nos hipotecamos ahora, terminaremos de pagar la hipoteca cuando tengamos 65 años, osea en la cúspide de nuestras vidas, cuando tengamos más ilusión por vivir, cuando tengamos más pelo en la cabeza sin canas, cuando seamos más físicamente sanos, cuando nuestro hij@ tenga 30 años….se entiende la ironía?

Bueno, nada más por ahora y veremos si el banco nos aprueba la hipoteca. Si es así escribiré un post de la mudanza porque será todo un acontecimiento….