Guardias de aprendizaje
Toda guardia es un aprendizaje. Creo que siempre aprendemos cosas. Aprendemos de nuestros aciertos y de nuestros errores. Sobre todo de estos últimos.
En mi pasada guardia tuve la oportunidad de ver a dos pacientes en UPA que me enseñaron mucho.
El primero era un abuelo de 78 años que acudía a Urgencias por sensación de mareo sin giro de objetos que empezó hacía 2 días y de 30 min de duración sin volverse a presentar hasta la actualidad. Mi sorpresa fue entonces porque venía a urgencias. El paciente me dijo que si bien no tenía el mareo se sentía raro como si le diera miedo caminar por temor a caerse. Dichos síntomas eran bastante inespecíficos y no pude extraer mas detalles de la dolencia del paciente. Mi primera impresión fue que se trataba de una tontería al ver al paciente que caminaba y hablaba y se movía sin dificultad. La historia definitivamente no me ayudaría a aclarar la situación así que le hize un examen físico completo. Me llamó la atención de que el paciente estando sentado se inclinaba hacia el lado izquierdo. Al colocarlo nuevamente en posición recta se iba lentamente inclinando hacia el lado izquierdo. El paciente, claro, no me sabía explicar porque hacia eso. Al levantar sus brazos noté una discreta claudicación del brazo izquierdo y la diadococinesia y dismetrai era desastrosa en en lado izquierdo. Ya tenía una excusa para pedirle un TAC. Lo que nunca me esperaba es que el TAC mostrara una hemorragia subdural con importante acción de masa, desviación de la linea media y mi consecuente asombro al ver a mi paciente tan tranquilo. El neurocirujano se lo llevó a sala de operaciones a realizarle un drenaje… y yo que pensaba darle de alta…
El segundo paciente era una mujer de 38 años con dolor abdominal severo. Le dolía tanto que no podía tumbarse lo cual me recordó mucho una mujer que había visto en urgencias por embarazo ectópico. A la exploración el abdomen estaba en tabla y el jefe de la urgencia a parte de la anlítico pidió la respectiva radiografía. El diagnóstico lo dió la radiografía de tórax, mostrando un pneumoperitoneo. La paciente fué de inmediato a sala de operaciones y la cirujana me contó que era una úlcera péptica perforada. Y yo que pensaba que era una peritonitis. El abdomen es una caja de Pandora.
Bueno, pues nada mas por hoy. Seguro que escribiré más sorpresas hasta que termine mi residencia y seguro que serán varias.