Encarnizamiento terapéutico

Recuerdo que no hace mucho tuve que enfrentarme a una difícil decisión sobre la condición de una paciente. Esta era una abuela de 85 años pluripatológica (hipertensa, diabética, dislipémica, cardiopatía isquémica, insuficiencia cardiaca, etc) que llegó a la urgencia hipotensa, febril, polipneica, con insuficiencia respiratoria y un infiltrado en base del pulmón derecho. El diagnóstico de ingreso: shock septico de origen respiratorio. Ingresó a planta en muy mal estado general y la recibí en la planta estando de guardia. Clinicamente estaba peor que al ingreso y la analítica sólo confirmaba que el fin estaba cerca. Hablé con la familia y les dije lo que a todos se les dice en estas condiciones: que lamentablemente la condición del paciente era grave y que ibamos a darle todas las medidas de confort posibles. Un problema adicional es que las venas estaban tan colapsadas que no se le podía poner ninguna medicación, ni siquiera liquidos IV. Tuve que hablar con la familia sobre la necesidad de colocar una via central. El procedimiento fue difícil por lo colapsadas que estaban las venas y finalmente no se pudo más que colocar una via periférica en el cuello.

Al día siguiente la paciente fallecía. Muchos criticarian que el “encarnizamiento terapéutico” a pacientes terminales no tiene otro fin más que prolongar el proceso irreversible de la muerte. Si a nuestra paciente no le hubieramos intentado poner la via central de todas formas se hubiera muerto. Debo decir que muchos médicos optan por suspender todos los tratamientos y establecer cuidados paleativos por via subcutánea. Otros sin embargo prefieren luchar hasta el final y dar el beneficio de la duda, aunque el chance de sobrevida sea mínima…Unos salen y otros no. Si pudieramos predecir quienes tienen la opción de salir y quienes no…un don que todo médico quisiera tener y que la experiencia a veces nos da la razón de nuestras predicciones. Otras, la gran mayoria de veces, la vida  nos da sorpresa y pacientes por quienes nadie da más de un día salen adelante y sobreviven contra todos los pronósticos…que irónica es la vida

Una reflexión final: nuestra ciencia médica es imprecisa sobre la calidad de vida y la calidad de muerte (buen morir). Creo que no existe una única respuesta a la mejor decisión terapéutica en dichos casos y sólo se me viene a la cabeza que como médico residente tengo la responsabilidad con mis pacientes de darles lo mejor que hay y lo mejor que les puedo dar.

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