Busca al capellán

En estos dos años de residencia me he encontrado con la difícil situación de afrontar el proceso irreversible de la muerte. En los lugares en que he hecho guardia (sala A, planta, sala B) llega un momento en que nuestra ciencia llega a su límite, así como la resistencia de un cuerpo enfermo.

Los que estamos de guardia llevamos siempre un busca, por el cual nos pueden consultar e informar de la situación de nuestros pacientes. Hacemos nosotros mismos uso del busca cuando queremos ubicar a un colega de guardia que puede ayudarnos con un paciente (residentes mayores supervisores, jefes de planta, jefe de hospital, UVI y el capellán.

Aunque parezca extraño, son pocos los que saben que en nuestro propio hospital hay un capellán de guardia y una capilla. No esta demás decir que somos pocos los médicos que ponemos un busca al capellán.

Muchos piensan que es un recurso final y que poner el busca al capellán es un acto de misericordia ante la inminente venida de la muerte. No está de más decir que algunos esperamos mucho antes de poner el busca al capellán cuando el paciente no tiene fuerzas de confesarse o estar consciente para recibir la Extrema Unción.

No creo que sea un acto de misericordia solamente sino un acto de amor para con quien nada mas podemos hacer más que enviarlo a buen recaudo con quien nos está esperando desde el principio de nuestras vidas.

Como médico católico y comprometido con la Iglesia me siento en la obligación y responsabilidad de hacer la pregunta a los familiares o pacientes si desean que se le ponga un busca al capellán. Muy pocas veces he recibido una negativa y la mayoría de las veces familiares y pacientes se sienten confortables de afrontar el proceso final consolados por las palabras del sacerdote, mucho más que por los efectos de la morfina.

Insto a todos aquellos que tengan la oportunidad de poner un busca al capellán que no tarden en ponerlo y no se averguenzen en preguntarlo a los familiares porque les aseguro que es lo mejor que podemos ofrecerles en esos momentos y que la familia se los agradecerá siempre.

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