Este post esta dedicado a todos los pacientes insolentes del mundo. Aquellos que no respetan a los médicos ni a la medicina. Aquellos que sólo utilizan su cerebro para ofender y lastimar. A todos ellos dedico este post.
Me lo contó una residente del Ramón y Cajal que le tocó hacer guardia de “rápidos”. Ese día fué especialmente caótico. Muchisimos pacientes se presentaron a la urgencia por tonterias (como suele pasar cuando llega el fin de semana y no han ido a sus médicos de cabecera cuando debieron haber ido y acuden a urgencia por tonterias) Ese día llegó una mujer bastante prepotente (conflictiva) que demandaba se le atiende a la brevedad por un dolor de pie. Habia esperado 3 horas porque lamentablemente las tonterias se van acumulando (si vienen catarros, diarreas, dolores de rodilla, gastroenteritis, etc,etc pues se van acumulando y al final pasa lo que pasa).
Era la hora de la cena y como Dios no nos ha hecho máquinas sino seres humanos, pues la doctora tuvo que ir a cenar. A su regreso Llegó tanta la prepotencia de la paciente que amenazó con demandarla si no la atendía. No contenta con ella la acusó de dar preferencias a otros pacientes y acusarla de haber extraviado su radiografia (cuando la verdad es que nunca le pidió una radiografía). Finalmente la doctora actuó con calma y le explicó con firmeza que ella no era la responsable de lo que pasa en urgencias y le indicó los analgésicos que debia tomar y si queria que la demande allí estaba su nombre en el informe. La paciente se justificó diciendo que había esperado mucho y se largó.
Los médicos tenemos la oportunidad de encontrarnos con una serie de personalidades en las urgencias. Desde personas respetuosas hasta insolentes que demandan y amenazan. Entiendo también que la espera desespera y que los ánimos se caldean. Pero es necesario aclarar que son los mismos pacientes los responsables de que las urgencias se congestionen por catarros y diarreas que pueden manejarse perfectamente en casa.
Moraleja: actuar con paciencia y firmeza