Una lección de humildad

Ayer me enteré que cometí un error en el diagnóstico de un paciente.

Me sentí fatal saberlo. Claro que duele más saberlo cuando todos esperan lo mejor de ti y cuando lo más importante en nuestra carrera es no dañar, o sea: “primum non nocere”.

Debo decir que esta no es la primera vez que me equivoco ni será la última, pero las circunstancias como se han dado las cosas amerita una reflexión.

No somos perfectos pero la responsabilidad de nuestra carrera nos obliga a tomar medidas con extrema precaución para evitar cometer errores que podrían perjudicar a nuestros pacientes. Desde ese punto de vista no debemos equivocarnos aunque tengamos el derecho de hacerlo como imperfectos que somos.

El TEP es un diagnostico complicado, que no siempre se presenta como dicen los libros y que implica mucha experiencia y ojo clínico. Muchas veces las pruebas de laboratorio, más que ayudar, confunden y este es el típico caso en que las pruebas complementarias nos complican la vida.

Un consejo de un maestro de mi tierra, el Dr Carcelén, se resumía en lo siguiente: la clínica manda. Efectivamente, debí haberle dado importancia más a la clínica que a las pruebas de laboratorio.

Afortunadamente la paciente está bien. Se le inició la anticoagulación a las 48 horas habiendo estado esas horas en dosis profilácticas por lo que gracias a Dios todo ha ido bien, excepto, claro, mi propia descepción.

Ser perfeccionista es un problema. Somos jueces y verdugos. Yo diria más verdugos que jueces y de los peores porque no tenemos misericordia de nosotros mismos y no nos perdonamos el haber fallado de esa manera.

Mi reflexión final: afinar el ojo clínico y no darle más importancia a la analítica que la que merece, o sea, un papel secundario. Finalmente y lo más importante: ser objetivo, o sea, no ver lo que se quiere ver sino lo que se debe ver. La verdad llama a nuestra puerta y a veces no nos damos cuenta de su presencia…

Una respuesta para “Una lección de humildad”

  1. lucia Dice:

    Bueno, pues ya que estas hablando de errores, te voy a contar que yo llevo de error en error desde Junio de este año. Estudio Medicina desde el año pasado y estoy un poco decepcionada, la verdad, con mi propia experiencia.
    Abril 2008- me da un dolor en el flanco izquierdo irradiado a la zona iliaca y a la zona lumbar. Voy al médico y mediante palpacion me dice que son gases, que se me pasara. Asi fue
    Junio 2008-dolor intenso y continuo en la fosa lumbar izquierda irradiado a la zona iliaca, bajada de tension, me mareo y me caigo al suelo. Voy al medico (a otro distinto). Palpacion, me dice que es por la ovulacion. Me duran las molestias dos días.
    Agosto 2008- El mismo dolor, me mareo, 3 vomitos por el dolor, no puedo sentarme ni tumbarme, solo estoy bien de pie. Voy a urgencias. diagnostico despues de analitica: infección de orina. Me mandan antibioticos, Gelocatil y a casita. Una semana retorciendome en la cama de dolor. Vuelvo al medico y me dice que tengo que esperarme a que me hagan efecto los antibioticos.
    Septiembre 2008-Sigo con el dolor y me voy al especialista (que ya era hora, no?). Diagnostico:colico nefritico. Mas antibioticos, liquido abundante, ecografía. La ecografía sale limpia. No hay rastro de litiasis ni daño en el riñon. A casita.
    Vuelvo al urologo. porque me sigue doliendo. Me manda otra ecografía. Hay quistes en los ovarios (que los tengo, pero no me han dolido en la vida).
    Me voy al ginecologo y tengo endometriosis. Pues nada, me opero en un mes. Cuando le cuento las molestias que tengo en la zona lumbar y el flanco izquierdo, me dice que eso esta demasiado distante de los ovarios y que no me duele por la endometriosis.
    IMPRESION PERSONAL: Se estan quedando conmigo? Yo operarme, me opero, pero hombre, que me digan que se me van a quitar las molestias, no?
    bueno, espero hacerlo mejor cuando empiece a trabajar.

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