He elegido el tema de las residencias porque he vivido de cerca lo que sucede en ellas y las consecuencias desastrozas del funcionamiento de muchas de ellas. A mi parecer, algunas de ellas deberian clausurarse por la pésima gestión que tienen y la falta de responsabilidad o de experiencia.
Sucede que hace poco recibi un anciano de 94 años con un informe de una residencia en el que se mencionaba que no probaba alimentos en las últimas 72horas. Lo que más me sorprendió es que se haya esperado hasta 3 dias (si realmente fueron 3 dias) para recién derivarlo a urgencias donde con una tensión indetectable le ingresamos con un diagnóstico de shock septico y fallo multiorgánico (25000 leuc con neutofilia, Cr:6, CK-MB de 60, Trop de 4, transaminasas elevadas, tiempos de coagulación prolongados, Na:156, orina piurica e infiltrado alveolar en base derecha. El paciente falleció a las 48 horas.
Dificil me resulta creer que se venda una buena atención en las residencias cuando vemos lo qu vemos. Si bien la población de las residencias es anciana con mucha comorbilidad, se piensa que esto es una justificación para no prestar atención en principios basicos de sobrevivencia como la diuresis, la hidratación de la piel y las mucosas, el color y olor de la orina o la poca ingesta de alimentos.
Pero como en todas partes el sistema falla, no se reporta lo que debe reportarse, nadie se entera de si el anciano está comiendo o bebiendo, los familiares no valoran a sus ancianos (como si la responsabilidad de todo corriera a cargo de la residencia) y pasa lo que pasa.
Cuando trabajaba en una residencia me di con la desagradable sorpresa que los familiares tenian la certeza que si el abuelo se ponia mal era culpa de los cuidadores, enfermera o médico. Me sorprenda el descaro que muchos de ellos tenian de pensar que porque estaban pagando estaban limpios de cualquier responsaibilidad. Lo peor es que amenazaban con denunciar si pasaba algo, como si estar en la residencia convertia a los ancianos en seres inmunes. Después de la sorpresa de esta desagradable realidad me daba cuenta de que estos ancianos “inmunes” eran visitados por sus familiares una vez a la semana o a veces menos. O sea que el anciano era un perrito y la residencia una perrera y los familiares se largaban de vacaciones esperando que sus perritos sean bien cuidados por los encargados de la perrera.
Si yo me confiara en los resultados de las analiticas, o en las tomas de las diuresis o las constantes de los enfermos, etc,etc sería el más tonto de entre los tontos.
Y entonces quién tiene la culpa: los encargados de la residencias? los familiares? el destino?
Creo que todos tenemos responsabilidad en el asunto y todos somos culpables por los errores de otros (concuerdo plenamente con el padre Zósimo de los hermanos Karamasov)
Escrito por ceshencam
Escrito por ceshencam