No hay imposibles hay incapaces

Febrero 16, 2009

No recuerdo la vez que escuché la frase “no hay imposibles hay incapaces” pero lo que puedo afirmar es que se quedó grabado en mi memoria y la recuerdo cada vez que escucho: “es imposible”.
Si bien reconozco que hay situaciones que a pesar dfe nuestro optimismo no son posibles (por ejemplo que un paciente en insuficiencia cardiaca corra un maratón) esa frase se puede aplicar en situaciones no tan extremas, como realizar procedimientos o cirugias. No hace mucho al intentar poner una sonda nasogastrico, un enfermero me dijo que era imposible. Llame a alguien que tenía más experiencia y lo puso. En otra ocasión una enfermera no podia poner una sonda urinaria y me dijo que era imposible. Llamé a alguien que tenía más experiencia y la puso. No hace mucho un cirujano intentó poner una via central y dijo que era imposible. Llamamos a un intensivista y la puso.

La experiencia nos enseña que no hay imposible sino incapaces y que uno debe tener la suficiente humildad y sencillez de reconcer sus limitaciones y aceptar la incapacidad. En otras palabras, llamar a quien si puede y aprender y no decir que es imposible porque lo que no es posible para unos es posible para otros